Summer time y paellas

El verano por fin está aquí, una época especialmente buena para disfrutar en familia y con amigos de la gastronomía. Sin embargo, si abusamos de ciertos alimentos podemos acabar arrepentidos al final de la época estival, ya sea porque hayamos engordado o porque tengamos el colesterol alto.

La clave para disfrutar lo máximo posible del verano y no tener que luchar con los kilos de más y los problemas de salud cuando llegue septiembre es alimentarnos bien y hacer algo de ejercicio.

Las claves de una buena alimentación en verano

Con las altas temperaturas es normal que nuestro apetito disminuya. No obstante, aunque tenemos menos hambre, es habitual que en esta época nos decantemos por productos ricos en grasas y alimentos procesados.

Pizzas que podemos hacer en el horno en 10 minutos y que nos evitan tener que estar pasando calor en la cocina, chorizos y morcillas asados a la barbacoa, fritos que están listos en apenas unos minutos…

Hace calor y no queremos complicarnos la vida cocinando, por eso muchas veces caemos en la tentación de abusar de alimentos que no son muy recomendables.

Pero en verano es posible comer sano y rico sin estar pasando calor en la cocina. Las ensaladas son una gran alternativa.

No tenemos que limitarnos a la típica ensalada de lechuga, podemos disfrutar de otras vertientes. Una buena forma de darle a nuestro cuerpo los nutrientes que necesita en verano es hacer ensaladas de pasta y de legumbres.

Consumir productos sanos y ligeros, y moderar las cantidades que tomamos, nos ayudará a conservar nuestro peso y además nos hará pasar menos calor y nos librará de las digestiones pesadas.

En esta época frutas y verduras son la mejor opción. Su alto contenido en vitaminas ayudará a que te sientas mejor y tengas más energía a pesar del calor.

No olvides la hidratación

Con tanto calor es fundamental hidratarse bien, esto te ayudará a mantener alejados los golpes de calor.

El agua es la mejor opción en estos casos, ni muy fría ni muy caliente. Deberías tomar unos dos litros de agua al día. Si eres de lo que nunca tienen mucha sed, puedes ponerte algún tipo de recordatorio en el móvil o el reloj para ir tomando agua poco a poco a lo largo del día.

En cuanto a los refrescos, por mucho que nos gusten no son la mejor alternativa. Son ricos en azúcares o en edulcorantes y al final contribuyen a que tengamos más sed y nos podamos deshidratar.

Algo similar ocurre con las bebidas con cafeína, que no son precisamente una buena opción para tomar en verano. Deberías limitar su consumo a lo mínimo posible.

En cuanto al alcohol, durante esta época es conveniente moderar mucho su consumo, especialmente en las horas de más calor, ya que contribuye a la deshidratación.

Mantén una vida activa

Después de un duro año de trabajo es normal que cuando lleguen las vacaciones quieras descansar y no hacer nada, pero es imprescindible que te mantengas activo.

Las jornadas de playa o piscina son una buena alternativa para hacer algo de ejercicio, disfruta del agua y ejercita todo cuerpo nadando. La natación es uno de los ejercicios más completos que existen y te ayuda a mejorar molestias en la espalda.

Si decides tomarte tu entrenamiento algo más en serio durante el verano, lo más recomendable es que no entrenes en la calle, hace demasiado calor. En esta época del año mejor hacer un poco de ejercicio en casa o en el gimnasio, lugares que están climatizados.

Salir con la bicicleta o a correr son alternativas sencillas para mantenerte activo en verano. Eso sí, mucho mejor si haces tus salidas o bien a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. Así evitarás las altas temperaturas.

Un verano perfecto para un otoño inmejorable

Si te cuidas durante el verano tu cuerpo y tu salud te lo van a agradecer. Llegarás al otoño con una forma física envidiable y no tendrás que hacer la típica dieta de después de vacaciones.

Con esto no queremos decir que no disfrutes de los helados, los granizados, las barbacoas o los chiringuitos, pero es recomendable que lo hagas con moderación.

Y más allá de la alimentación y el ejercicio, tampoco olvides cuidar tu piel, que es una de las grandes damnificadas por el sol. Usa protección solar a diario, aunque no vayas a la playa o la piscina. Elige productos de calidad y adecuados a tu fototipo de piel. Recuerda repetir la aplicación cada dos o tres horas.

Haz una exfoliación semanal de la piel y mantenla siempre hidratada con lociones after sun que te ayuden a prolongar el bronceado y a mantener la elasticidad de la piel.

Con estos sencillos consejos puedes cuidar tu cuerpo por dentro y por fuera. ¡Prepárate para uno de los mejores veranos de tu vida!

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