Cambiar es de valientes

Cada cultura ha desarrollado su propia forma de vivir la vida y entender el mundo que la rodea, y dentro de ella cada persona a su vez ha creado su particular pequeño universo con una forma de vida propia.

Sin embargo, al vivir en sociedad muchas veces nos vemos arrastrados por el sentir común. Eso ha hecho que en los últimos años se disparen los casos de estrés. Tenemos la sensación de no disponer de tiempo para todo lo que debemos hacer y eso provoca que nuestra mente y nuestro cuerpo acaben colapsando.

Sabemos de sobra que el estrés y el ritmo de vida actuales no son nada positivos para nuestra salud, así que quizá ya es hora de cambiar las cosas.

Aunque vivimos en una sociedad cada vez más avanzada, de vez en cuando es bueno echar la vista atrás y aprender de nuestros antepasados e incluso de otras culturas, aunque sean totalmente diferentes a la nuestra.

Lecciones de vida de los maoríes

Nueva Zelanda sigue siendo a día de hoy un país desconocido para la gran mayoría, con un gran patrimonio natural, cultural y social.

Uno de sus grandes tesoros es la cultura Maorí. Los maoríes son descendientes de los migrantes de la Polinesia Oriental y se les considera los primeros habitantes de Nueva Zelanda.

A pesar de los cambios sociales y culturales de los últimos siglos, esta cultura ha conseguido sobrevivir y tiene mucho que ofrecernos.

Puede que debido a la naturaleza que les rodeaba, o a su aislamiento con respecto al resto del mundo, los maoríes desarrollaron una cultura en la que la espiritualidad adquiere una gran importancia, así como la conexión con la naturaleza.

De ellos podemos aprender que muchas veces no es necesario tomarse la vida tan en serio. Es importante disponer de tiempo para nosotros mismos, para conectar de nuevo con nuestro entorno y estar en paz con la naturaleza.

Marae: el centro de la vida maorí

Para poder disfrutar de la vida al estilo maorí hay un elemento que es fundamental, el Marae. Un lugar de reunión comunal y sagrado en torno al que se desarrolla la vida.

Para la comunidad maorí más que el concepto de familia existe el concepto de comunidad. De ahí que el Marae sea el lugar elegido para reunirse a fin de realizar actividades tan cotidianas como comer o dormir.

Pero el Marae es mucho más que un lugar para vivir, es un espacio para permanecer en contacto con los antepasados espirituales y con todo lo que implica la cultura y la historia maorí.

En las civilizaciones occidentales como la nuestra la familia nuclear es la base de toda la sociedad, aunque es cierto que la familia también necesita de la comunidad para poder prosperar. Quizá por ello tenemos tendencia a querer vivir en una comunidad de vecinos.

Puede que inconscientemente estemos buscando nuestro Marae. Un lugar de refugio que nos permita estar con nuestros seres queridos y a la vez relacionarnos con otras personas fuera de la familia.

Cambiar de vida es para los valientes

Cada cultura ha desarrollado su propia forma de vivir la vida y entender el mundo que la rodea, y dentro de ella cada persona a su vez ha creado su particular pequeño universo con una forma de vida propia.

Sin embargo, al vivir en sociedad muchas veces nos vemos arrastrados por el sentir común. Eso ha hecho que en los últimos años se disparen los casos de estrés. Tenemos la sensación de no disponer de tiempo para todo lo que debemos hacer y eso provoca que nuestra mente y nuestro cuerpo acaben colapsando.

Sabemos de sobra que el estrés y el ritmo de vida actuales no son nada positivos para nuestra salud, así que quizá ya es hora de cambiar las cosas.

Aunque vivimos en una sociedad cada vez más avanzada, de vez en cuando es bueno echar la vista atrás y aprender de nuestros antepasados e incluso de otras culturas, aunque sean totalmente diferentes a la nuestra.

Lecciones de vida de los maoríes

Nueva Zelanda sigue siendo a día de hoy un país desconocido para la gran mayoría, con un gran patrimonio natural, cultural y social.

Uno de sus grandes tesoros es la cultura Maorí. Los maoríes son descendientes de los migrantes de la Polinesia Oriental y se les considera los primeros habitantes de Nueva Zelanda.

A pesar de los cambios sociales y culturales de los últimos siglos, esta cultura ha conseguido sobrevivir y tiene mucho que ofrecernos.

Puede que debido a la naturaleza que les rodeaba, o a su aislamiento con respecto al resto del mundo, los maoríes desarrollaron una cultura en la que la espiritualidad adquiere una gran importancia, así como la conexión con la naturaleza.

De ellos podemos aprender que muchas veces no es necesario tomarse la vida tan en serio. Es importante disponer de tiempo para nosotros mismos, para conectar de nuevo con nuestro entorno y estar en paz con la naturaleza.

Marae: el centro de la vida maorí

Para poder disfrutar de la vida al estilo maorí hay un elemento que es fundamental, el Marae. Un lugar de reunión comunal y sagrado en torno al que se desarrolla la vida.

Para la comunidad maorí más que el concepto de familia existe el concepto de comunidad. De ahí que el Marae sea el lugar elegido para reunirse a fin de realizar actividades tan cotidianas como comer o dormir.

Pero el Marae es mucho más que un lugar para vivir, es un espacio para permanecer en contacto con los antepasados espirituales y con todo lo que implica la cultura y la historia maorí.

En las civilizaciones occidentales como la nuestra la familia nuclear es la base de toda la sociedad, aunque es cierto que la familia también necesita de la comunidad para poder prosperar. Quizá por ello tenemos tendencia a querer vivir en una comunidad de vecinos.

Te proponemos un reto ¿serías capaz de cambiar tu estilo de vida? Dejar de lado el ritmo de vida actual y apostar por tomarte la vida de forma más relajada.

Convertir tu hogar en tu propio Marae, un refugio para que tú y tu familia podáis sentiros tranquilos. Nada de prisas ni de estrés, solo tranquilidad y armonía.

Comenzar la mañana viendo amanecer junto al mar en lugar de salir corriendo de casa casi sin desayunar. Disfrutar de una velada en familia disfrutando de la brisa veraniega en lugar de viendo la tele. Vivir en una comunidad con personas que comparten tus mismos gustos e intereses en lugar de vivir junto a un vecino durante 10 años y no saber ni cómo se llama. Suena bien ¿verdad?

Hacer este cambio y comenzar a disfrutar la vida de otra manera es mucho más sencillo de lo que crees. Solo necesitas poner de tu parte para tomarte la vida de otra forma y encontrar el lugar ideal para poder tener una vida más tranquila.

Busca tu propio Marae

En la vida a veces hay que ser más racionales y otras más sentimentales, solo así podemos conseguir el equilibrio.

Por eso, por muy racional que seas, seguro que sabes que no hay nada de malo en querer estar conectado con el entorno y con la naturaleza. Es más, esto puede tener importantes beneficios para ti a nivel físico y mental.

Pero para ello no hace falta hacer cambios drásticos. Si te gustan las cosas exclusivas y compartirlas con tus seres queridos, tenemos preparado para ti algo que te va a encantar.

Ha llegado el momento de que te atrevas a dar el paso hacia un nuevo estilo de vida. ¡Entra y descubre cómo hacerlo!

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